
Poemas de María J. De la Vega
Fotografías de Rafa Martín y Berta de la Vega
98 páginas en total
20 páginas con fotografías en color
Editorial Argerust
Puedes encargarlo en cualquier libreria del Estado ( te lo llevarán a través de Argerust).
Disponible en las librerías Dominó y Punto y Coma de Leganés y en el correo mavega30@hotmail.com
Tierra es un libro de poemas y fotos, las fotos hablan también, no ilustran los poemas, son otra forma de decir. El libro se llama así por un doble sentido de la palabra tierra: la tierra como el lugar sobre el que pisamos, que nos sostiene y sostiene nuestras historias,

el libro cuenta muchas historias diferentes, historias de exiliados, historias de amor y también de desamor, y tiene otra historia que atraviesa las demás, cuando no se habla de otros, sino en primera persona. Aunque son historias duras muchas veces, no se usa un tono triste para decirlas, más bien afirmativo, reivindicándolas. Son como son , porque vivir es duro también y eso no le quita valor. El otro sentido de la palabra tierra se refiere a la fugacidad, a que todo ,al final , terminará perdiéndose en la tierra, nosotros y nuestras historias serán tierra. Y eso tampoco está dicho desde la tristeza aunque también sea duro.

En el siglo primero de la gloria de Roma,
un pequeño minero, cuatro años,
muere bajo el derrumbe de la mina.
Su lápida tallada le recuerda
con la cesta y el pico de un oficio de hombres.
Quienes le amaron, demasiado pobres
para hermosos sarcófagos,
quisieron evocarle y nos legaron
memoria de la infamia
y de la pérdida.
Quinto Artulo, un pequeño,
diminuto eslabón de la grandeza
del Imperio Romano que admiramos,
veinte siglos después,
sus herederos.
Sea la tierra para ti más leve
que lo que fue la vida.

Ella pensó que eran amores
tránsfugas y secretos
y le dejó pasar.
Pero era amor en fuga
si es que acaso era amor,
y él deshizo los nudos que ataron sus miradas
con los labios cerrados.
Ella borró su tacto entonces con cuidado,
levantó su pequeña muralla derribada,
se alisó las arrugas de la espera y no quiso
que quedaran recuerdos tras la puerta
que cerraba sin ruido.

Viene
de más allá del mar
y su sonrisa amable
no consigue ocultar ese temor difuso
y sin palabras
que le acecha en la calle.
Nada salvo la gente
le recuerda a su tierra.
Sabe, por eso mismo,
lo que puede esperar
un extranjero pobre.
Y tiene miedo.
