UN MUNDO SIN FIN
KEN FOLLET
EDITORIAL PLAZA Y JANÉS
La verdad es que, cuando te pones a leer, lo que parece que no va a tener fin es la novela. 1.179 páginas, que se dice pronto. Se desarrolla lo largo de 34 años, de 1327 a 1361, y es según los editores, la continuación de Los Pilares de la Tierra. Hombre, continuación, continuación, teniendo en cuenta que ésta se desarrolla en el siglo XII y la que comentamos el XIV, no sé yo hasta qué punto, aunque algunos de los personajes actuales son descendientes de los antiguos, es en la misma ciudad donde se desarrollan los acontecimientos, y bueno, no deja de ser el mismo autor.
Recuerdo que leí la primera durante una larga convalecencia y, realmente, creo que este tipo de novelas es para leer en esas circunstancias o ante un largo y tórrido verano.
Es un libro entretenido, una historia coral. Varios personajes van desarrollando sus vidas ante nuestros ojos desde su infancia hasta la madurez.
Dos protagonistas principales, Caris y Marthins, rodeados de personajes más o menos secundarios, repartidos en dos bandos: los buenos, buenísimos y los malos, malísimos. Y esto, a mí modo de ver, le resta sensación de veracidad a la novela.
Quiero decir que es una novela entretenida con una trama amena, pero que no deja de ser un culebrón. El autor ha realizado un inmenso trabajo de documentación, de creación de personajes e historias, pero ha obtenido, a mi modo de ver, un resultado pobre, simple, previsible y, por tanto, decepcionante.
Es verdad que en el mundo, aunque tenga fin, hay gente mala, pero tal como se plantea en el libro la relación entre buenos y malos, no resulta creíble, me recuerda a las novelas de Marcial Lafuente Estefanía, salvando las dimensiones, naturalmente.
Pero, insisto, es una novelea entretenida. No pretende ser histórica, aunque por ella aparezcan situaciones que sí lo fueron, como las guerras entre franceses e ingleses, la gran peste de 1348, el incipiente desarrollo industrial, o las grandes construcciones de puentes y catedrales, que irán marcando la historia como si fueran un personaje más.
Creo que lo que pretende su autor es seguir escribiendo novelas mastodónticas en las que aprovecha para, a través de sus personajes, dejar claros sus puntos de vista sobre la sociedad y las injusticias que en ella se cometen. Son de agradecer sus críticas a las guerras, a la intolerancia religiosa, a los abusos de poder y los poderosos, a los que buscan ese poder a través del engaño, ofertando respeto, progreso, justicia, etc., para hacer justo lo contrario cuando lo consiguen.
Y son también muy de agradecer su defensa de la inteligencia, el conocimiento, la razón, y sobre todo, de las mujeres, las grandes perdedoras y sufridoras de la historia, no de ésta, sino de la humanidad.
No he conseguido respirar el ambiente de la baja Edad Media, no me he llegado a creer la trama del todo, pero quizás, como en el último Indiana Jones, he pasado ratos entretenidos y pienso por lo mismo, que puede merecer la pena dedicarle las mañanas, las tardes o las noches de estío.
Luis González Carrillo