LAS MUJERES NO TIENEN QUE MACHACAR CON AJOS SU CORAZÓN EN EL MORTERO
Inmaculada Luna
Ediciones Baile del Sol
Escribir no es fácil. Publicar tampoco, pero no sólo por la dificultad de encontrar algún editor, sino por ti mismo. No es fácil decidirse a publicar un libro con todo lo que se edita, y sobre todo, con lo que hay de bueno (y malo) en cualquier librería o biblioteca, es para desanimarse.
Sin embargo, es muy de agradecer que haya intrépidas (en este caso) que venzan el pudor y se atrevan. Que crean que tienen cosas que contar y ser leídas.
Nos gusta que nos cuenten historias, buenas historias bien contadas. Tarea, ya digo, nada fácil. Nos gusta sentirnos parte de un cuento, ponernos en la piel del personaje del cual se nos está contando algo, y para eso tenemos que creernos la historia que nos están relatando.
Inmaculada Luna lo consigue en la mayoría de los diecisiete relatos que componen este pequeño libro. Tan sólo, en un par de ellos no acabé de entrar y en otro directamente me salí, de la piel, se entiende.
Los demás, son historias que las vivimos, es decir entramos en la trama. Son cuentos que te atrapan, te entretienen, te sorprenden, te divierten. Algunos relatos te revuelven hasta lo más íntimo porque te crees descubierto (¿es mi historia la que está contando?). Otros nos llevan a la melancolía o a la tristeza de la pérdida. En otros reconocemos nuestros lugares comunes. Otros tienen un final desconcertante y gozoso, por el giro inesperado de los acontecimientos.
Cuando se conoce a un autor (autora) se tienen prejuicios, quizá sea que no acabamos de creernos su capacidad de fabular, quizá sea porque nos parecen, los autores, gente distante, que viven en otro mundo y no están en éste, el nuestro.
Inmaculada vive entre nosotros y ha escrito un buen libro de relatos que, sin duda, merece la pena leer. Sobre todo porque cumplen lo imprescindible, enganchan.
Luis González Carrillo