LA ELEGANCIA DEL ERIZO
MURIEL BARBERY
Editorial Seix Barral
19,50 €
“Es necesario que muera la crisálida para que pueda nacer la más hermosa de las mariposas”
Es curioso, esta novela está editada en Seix Barral, la editorial de Carlos Barral, editor, poeta y senador de la generación literaria del 50. Me he dado cuenta de la editorial cuando me he dispuesto a hacer esta reseña. Pero durante la lectura me ha venido a la mente una anécdota que le pasó a un amigo con Carlos Barral. Algo tiene que ver con la novela.
Durante un tiempo fue taxista, mi amigo, no Carlos. En una carrera trajo desde el aeropuerto al Senado al poeta Barral. Mi amigo, que entonces tenía tiempo, leía mucho y bien. Sobre la bandeja, que en algunos coches hay entre los dos asientos delanteros, tenía un ejemplar del Ulises de Joyce. El editor se quedó un poco sorprendido de que un taxista leyese y aun comprendiese al escritor irlandés. Son los prejuicios de las elites culturales o sociales que (incluso siendo de izquierdas) no acaban de entender que en cualquier ser humano puede germinar las ganas por el conocimiento, el arte, la belleza, la ilustración. Se consideran exclusivos y no pueden dejar (aunque lo intenten) de ver a los que no son de su condición como algo inferiores.
Precisamente esta novela desmonta estos prejuicios y deja en evidencia a esos seres sociales, políticos o culturales que se creen en un nivel superior.
No estamos ante un taxista sino ante una portera, la señora Renée, que ha leído y aprehendido toda la literatura universal desde los inicios, y siente debilidad por los autores decimonónicos rusos; que puede discutir de tú a tú con cualquier filosofo sobre el idealismo trascendental de Kant; que siente pasión por las naturalezas muertas de los pintores holandeses; que se emociona con una película bien hecha sea de entretenimiento o profunda; que ama por encima de todo el arte, la belleza. Es Renée un espíritu libre y autocultivado escondido en los bajos de un edificio de ricos en Paris.
También, estamos ante una niña de doce años, que vive en ese edificio, consciente de que tiene una inteligencia extraordinaria y que eso no es algo extraordinario porque te viene dado, como la belleza física. De una niña que ya ha comprendido el sinsentido de la vida, extraña en su propia familia de burgueses socialistas encantados de haberse conocido y desconocedores por completo de la sociedad que les rodea. Una niña decidida a dejar esa familia ensimismada.
Y por último, estamos ante un nuevo propietario que acaba de llegar al edificio y que enseguida será consciente de los dos seres extraordinarios que viven en el bajo y en el quinto, y de los demás farsantes que les rodean. Es un jubilado japonés, culto, refinado que aprecia la belleza, la conoce y reconoce al primer vistazo y que, sin prejuicios de clase o edad, entabla inmediatamente complicidades con sus iguales en el entendimiento humano.
Es una deliciosa novela (otra más) que nos descubre personajes que, si no estamos atentos, a nosotros también nos pueden pasar inadvertidos.
Luis González Carrillo