LA PARADOJA DE LA SABIDURÍA.
ELKHONON GOLDBERG.
DRAKONTOS. EDITORIAL CRÍTICA
En contra de la creencia generalizada (de ahí el título) de deterioro mental paralelo al deterioro físico a medida que avanzamos hacia la vejez, Goldberg, neuropsicólogo, nos viene a demostrar en este libro que una mente trabajada a lo largo de los años nos fortalece frente a la disminución de las capacidades mentales (al igual que con un cuerpo en buena forma física afrontaremos mejor el paso de los años).
Es un libro que requiere tiempo para leer, para comprender, sobre todo para mí, un absoluto lego en estas materias (como en la mayoría).
El autor hace un verdadero esfuerzo por ser didáctico y ameno, pero es un tema complicado que requiere que conozcamos el funcionamiento del cerebro, y a veces resulta complejo y con un lenguaje excesivamente técnico. Pero, incluso sin llegar a comprender bien algunos capítulos, su lectura es una aventura muy recomendable.
Comprenderemos su teoría, novedad y rutina (más que fundamentada) sobre el funcionamiento de los dos hemisferios cerebrales y su importancia decisiva en el desarrollo cognitivo.
Entenderemos la diferencia entre genio y sabiduría, entre talento y competencia. Como unos llegan antes (si es que llegan) y otras más adelante (cuando llegan).
Sabremos porqué son tan importantes los reconocimientos de patrones y cómo son ellos los que nos ayudarán a transitar por nuestras vidas sin perdernos en los conocimientos que vamos adquiriendo y como son estos patrones quienes nos guiarán frente a las situaciones que se nos van presentando, reconociendo similitudes, y aportando soluciones. Nos irá explicando los mecanismos que hacen que funcione nuestra memoria, que tengamos recuerdos, que sepamos quienes somos.
También nos sorprenderá, de nuevo, con las extraordinarias similitudes entre nuestro cerebro y el de los animales, no sólo con el de los primates, nuestros parientes.
En fin, nos llevará a la conclusión de que la sabiduría no es un don natural (aunque si serán importantes los genes con lo que vengamos dotados) sino un logro que se alcanzará (los que lo alcancen, la mayoría de los mortales se conformarán, en el mejor de los casos, con la competencia) a lo largo de años.
Nos quedará claro, al final del libro, que debemos trabajarnos la mente para llegar en mejores condiciones intelectuales a la vejez y estar más protegidos frente al deterioro y la enfermedad.
Luis González Carrillo