Esta serie, unas 40 imágenes, es consecuencia del estudio de una época muy significativa del arte universal: el Renacimiento.
La extraordinaria riqueza artística de esta época me ha permitido esta incursión en el campo de las emociones, en el territorio de lo íntimo.
La reutilización de iconos significativos de la historia del Arte que ya pertenecen a todos, la recreación con ellos, mezclándolos con recuerdos personales, más o menos diluidos en el tiempo y la utilización de objetos encontrados, van conformando unas imágenes que, en muchos casos, tienen que ver con aspectos esenciales de mis experiencias vitales.
Los rastros de la memoria van surgiendo así, uno a uno, hurgando en esa caja registradora que es la depositaria de todas nuestras vivencias, conscientes e inconscientes, y responsables de ser lo que somos y cómo somos.
Todas las fotografías son toma directa sobre pequeños bodegones con camaras de distinto formato, la mayoría con cámara de placas 13 x 18 cm. muy antigua. El trabajo lo vengo desarrollando desde 1993.
El positivado sobre papel baritado de distintos tamaños, muchos por contacto, están tratados con diversos productos químicos para conseguir acabados diferentes y estables.









